La Geometría del Alma es un intento de cartografiar la experiencia humana.

No pretende clasificar personas.

No pretende establecer diagnósticos.

No pretende reducir la complejidad de la vida a categorías rígidas.

Su objetivo es otro.

Comprender cómo cambian las personas.


La mayor parte de las teorías psicológicas estudian estados.

La Geometría del Alma estudia trayectorias.

No pregunta únicamente quién eres.

Pregunta también:

¿Quién fuiste?

¿Quién estás llegando a ser?

¿Qué umbrales estás atravesando?


Parte de una observación sencilla.

Las transformaciones importantes no ocurren en territorios estables.

Ocurren en las fronteras.

Entre la infancia y la adultez.

Entre la salud y la enfermedad.

Entre la certeza y la duda.

Entre una identidad que desaparece y otra que todavía no ha nacido.

Estos territorios intermedios reciben el nombre de espacios liminales.

Son los lugares donde las personas cambian.


La Geometría del Alma intenta describir esos lugares.

Sus conflictos.

Sus riesgos.

Sus oportunidades.

Y los caminos que permiten atravesarlos.


Para ello utiliza conceptos procedentes de distintos campos del conocimiento:

  • psiquiatría
  • psicología
  • biología evolutiva
  • antropología
  • mitología
  • neurociencia y dinámica de sistemas
  • filosofía
  • literatura

No para mezclarlos indiscriminadamente, sino para descubrir las conexiones que existen entre ellos.


Algunos conceptos son especialmente importantes en este mapa:

La identidad.

El vínculo.

El deseo.

El estatus.

El sufrimiento.

La curiosidad.

La liminalidad.

La transformación.

Cada uno representa una región distinta del territorio humano.


La figura de Cavanilles actúa como guía de esta exploración.

Su tarea consiste en recorrer fronteras.

Conectar disciplinas.

Descubrir homologías.

Y formular preguntas allí donde otros creen haber encontrado respuestas definitivas.


La Geometría del Alma no es una teoría cerrada.

Es una cartografía en construcción.

Un mapa provisional de los territorios donde las personas cambian.

Una invitación a explorar los caminos que conectan el sufrimiento con el significado, la curiosidad con el descubrimiento y la identidad con la transformación.

Porque quizá comprender una vida no consista en describir lo que alguien es.

Quizá consista en comprender los umbrales que ha atravesado y aquellos que todavía le quedan por recorrer.