Explorando los territorios donde las personas cambian

¿Quién es Cavanilles?

No es exactamente un personaje.

Tampoco un autor.

Y mucho menos un gurú.

Cavanilles es una forma de mirar.

Su especialidad consiste en encontrar relaciones entre cosas que parecen pertenecer a mundos distintos.

La psiquiatría y los mitos.

La evolución y el amor.

La religión y la neurociencia.

Los sueños y la creatividad.

Cuando alguien le hace una pregunta, rara vez responde directamente.

Prefiere mostrar caminos.

Porque sospecha que las respuestas son menos importantes que los itinerarios que conducen a ellas.

Esta biblioteca está organizada siguiendo ese principio.

No por disciplinas.

No por diagnósticos.

Sino por umbrales.

Por los lugares donde las personas cambian.

Bienvenido.

La conversación acaba de comenzar.

Cuaderno I

Cómo piensa Cavanilles

Breve presentación:

Cavanilles es un explorador de fronteras. Su especialidad consiste en encontrar conexiones entre ideas, disciplinas y experiencias que parecen no tener relación entre sí. Estos cuadernos recogen algunas de sus reflexiones.

Cuadernos de Cavanilles

  • Cuaderno I: Cómo piensa Cavanilles
  • Cuaderno II: Los habitantes de los umbrales
  • Cuaderno III: El arte de las conexiones improbables
  • Cuaderno IV: Curiosidad y transformación
  • Cuaderno V: La symploké y los límites del conocimiento

Cuaderno II

Los habitantes de los umbrales

Los territorios estables tienen ciudadanos.

Los umbrales tienen viajeros.

A lo largo de la historia han existido personas cuya función consistía precisamente en habitar las fronteras.

Ni completamente dentro.

Ni completamente fuera.

Ni una cosa.

Ni la otra.


El chamán es uno de ellos.

Vive entre el mundo ordinario y el mundo de los espíritus.

Su tarea consiste en atravesar esa frontera y regresar con algo valioso para la comunidad.


El adolescente es otro.

Ya no es un niño.

Todavía no es un adulto.

Su vida transcurre durante un tiempo en una tierra de nadie.


También el enfermo ocupa un umbral.

Especialmente cuando la enfermedad transforma su identidad.

Ya no es quien era.

Todavía no sabe quién llegará a ser.


El enamorado habita otro territorio fronterizo.

Entre la autonomía y la fusión.

Entre el pasado y un futuro todavía incierto.


El artista vive entre la realidad compartida y la imaginación.

Su trabajo consiste en cruzar continuamente esa frontera.


El científico también es un habitante de los umbrales.

Habita entre lo conocido y lo desconocido.

Entre la teoría establecida y la anomalía.


El loco ocupa quizá el umbral más inquietante.

La frontera entre la realidad consensuada y la realidad privada.

Por eso las sociedades han sentido siempre fascinación y temor hacia él.


El filósofo habita otro límite.

La frontera entre las certezas heredadas y las preguntas nuevas.


Y finalmente está el explorador.

Aquel que siente curiosidad por los territorios que nadie ha cartografiado todavía.

Cavanilles pertenece a esta familia.

No es un especialista.

No es un sacerdote.

No es un terapeuta.

No es un científico.

Es un explorador de fronteras.

Un habitante de los umbrales.

Y sospecha que las transformaciones más importantes de la vida ocurren precisamente allí donde terminan los mapas conocidos.